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Críticas y algunos artículos publicados en los medios sobre mi obra

“Una vez que los ojos de Juan Pedro López se posaron sobre la luz, ésta a su vez posada sobre los lomos de los dulces membrillos y cerezas de su Extremadura natal, comenzó a pintar las series sucesivas de sus paisajes al natural y naturalezas muertas. Este pintor dignifica con el color la consabida y mordida presencia de la muerte, muerte que no es muerte, o que no ha de verse como tal en sí, pensando, nos fijamos en que tan solo una trampa del lenguaje nos engaña. Objeto sin vida animada, excelsos en su quietud, son los que el pintor elige para su reposo en el lienzo. Mas si Juan Pedro López tiene esa querencia por la quietud, debe ser porque está en constante movimiento, y es ese movimiento el que logra detenerle, dejarle quedo ante el lienzo y ante el objeto admirado, ese que, junto a otros que componen bodegones preciosos, será una naturaleza muerta pintada. Sacado del valle del Jerte, Juan Pedro López florece como los cerezos, es una luz viviente, fresca como esas primaveras de la Extremadura suya, esa que está mas allá del Duero, mas allá de la otra margen, dentro de la atmósfera límpida de la luz. Estos ojos de Juan Pedro López mucho han debido impregnarse de las pinceladas majestuosas de esos valles extremeños, y ahora, instalado en el ahora y en el espacio de Castilla, Juan Pedro es un pozo viviente a cuyo petril alguna vez me asomo. ”
-Guillermo de Miguel Amieva.- Escritor

"En Juan Pedro López destaco su vision impactante del color,que se presenta fuerte, vivo y esplendoroso. Él exprime al máximo sus posibilidades para remarcar los elementos cromáticos, aplicando una pincelada más limpia y menos estridente que el tono colorista que ha inferido. Verdaderamente me detengo para apreciar una pintura diferente".
-Fernando Caballero. Norte de Castilla


"Un torrente de luz y color, una exposición que no deja indiferente al visitante, en la que se muestra una interactividad entre la obra y el espectador. No solo son cuadros, sino sensaciones especiales, de una pincelada sacada del natural, y de un alma llena de claridad".
-Diario montañes. Santander


"Ver un palomar pintado por Juan Pedro López, es asomarse a un maravilloso mundo de pinceladas colorista, totalmente entonadas, en las que ninguna parece sobrar. Pintor de Palomares de nuestra Castilla en las que este pintor vierte una sensacional forma de ver el paisaje, lleno de luz y Color"
-Diario Palentino


Pintura con vida y pasión

Juan Pedro López es un extremeño de Plasencia, nacido en 1966, que reside en Palencia, donde desarrolla una producción pictórica basada fundamentalmente en el color. Hasta el domingo se puede visitar la exposición de sus últimos cuadros en la sala de Caja Laboral. La pintura de Juan Pedro López es colorista, pero no usa el color de forma arbitraria. Con una paleta cromática muy amplia, este artista sabe dar tonos fuertes cuando el momento lo precisa. Un cuadro de grandes dimensiones titulado ‘La rivera del Duero se engalana con su vestido de otoño’ imprime carácter con una pincelada gruesa y potente y un color en primer plano también muy vivo, que se disipa a medida que el lienzo se extiende por el horizonte.
El color caracteriza los nocturnos de la ciudad de Palencia, con su juego de luces artificiales que salen del alumbrado público, de los coches o de las viviendas. Unas luces que enriquecen plásticamente las fachadas de los bloques de viviendas o de las iglesias, como la Virgen de la Calle en el cuadro que refleja los Cuatro Cantones. Juan Pedro López ofrece en estos nocturnos no sólo el paisaje urbano, sino el humano, con los paseantes que esperan en los semáforos en la plaza de España, la castañera o la tertulia improvisada en la Calle Mayor.
Los paisajes de este pintor son ricos en color, con tonos muy vivos, viveza que también acompaña una pincelada con mucha personalidad, con un atisbo de técnica puntillista en golpes de pincel muy bien trabajados y con un resultado estéticamente agradable. Con títulos sugerentes y poéticos –‘Haciendo volar sus sueños’ o La memoria del color–, Juan Pedro López crea paisajes desde la contemplación al natural y desde la memoria, pero con una profunda vehemencia.
Pintor enérgico
El pintor traslada a sus cuadros la variedad cromática de la naturaleza, pasada por el tamiz del pintor enérgico que es, lo que le lleva a concebir obras con verdadera pasión por la pintura. Variedad que se extiende a los frutos maduros que se admiran desde una ventada con planos fragmentados.
Las escenas de niños ocupan un lugar importante en la exposición. Infantes que juegan forman escenas tiernas, familiares y muy agradables, que contribuyen al espectador a recuperar su infancia. Uno de los cuadros representa en juego de las canicas, que ahora se ha vuelto a poner de moda entre los niños.
La obra de Juan Pedro López se presenta llena de vida y de pasión, pasión por la figura humana, por el paisaje en plenitud de su luz y por el color vivo e intenso, todo ello con una pincelada intensa y extensa. Segadores y recolectores de flores aparecen también en un paisaje humanizado y lleno de luz.


-Fernando Caballero